El Datatón Anticorrupción organizado por la Plataforma Digital Nacional el pasado 7 de diciembre fue una gran experiencia. Somos un equipo de tres físicos, estudiantes de la Universidad Veracruzana, quienes viajamos de madrugada cerca de cinco horas desde Xalapa hasta la Ciudad de México para vivir la experiencia.

Como buenos veracruzanos, fuimos los primeros en llegar a la sede del evento: la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. La primera persona con la que tuvimos contacto al llegar fue Miguel Raz, un colega que al igual que nosotros estudia física; él, en la UNAM. Sentimos parte de la conexión entre físicos y, sin dudarlo, lo invitamos a formar parte del equipo. Aún necesitábamos a alguna o algún experto en software; entonces, conocimos a Kavir Cerón, ingeniero también por la UV.

¿Un equipo formado únicamente de científicos? ¡Claro que no! Necesitábamos el apoyo legal. Las contrataciones públicas son un tema complejo del cual no tenemos conocimientos. Fortuitamente, se nos acercó Eduardo “El Abogado” Cruz, quien había llegado solo al evento y estaba buscando integrarse con algún equipo. Decidimos que sería una pieza clave y, así, se había terminado de formar Datómicos.

Después de un reanimador café y la bienvenida oficial por las instituciones que organizaron, patrocinaron y apoyaron el evento, empezamos a trabajar. Teníamos muchas ideas en mente, previamente habíamos explorado las bases de datos y nos habíamos dedicado a entender en qué consistía el Estándar de Datos para las Contrataciones Abiertas (EDCA). Sin embargo, fue justo aquí donde el trabajo de nuestro colega Eduardo fue vital, dado que conocía perfectamente los procedimientos del Gobierno Federal, así como la normatividad que sustenta las contrataciones públicas, como la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público (LAASS).

Estábamos en sinergia físicos y abogado, ciencias exactas y sociales, dos campos que comúnmente se creen muy dispares, trabajando juntos para combatir la corrupción creando nuestros algoritmos con base en datos y derecho.

Durante las primeras horas nos encontramos con el primer obstáculo: acceder de forma limpia a los datos obtenidos a través de los sistemas del gobierno. Este proceso nos llevó una cantidad considerable de tiempo, pero logramos superarlo. Además, se presentaron otras fallas técnicas que nos retrasaron, como las dificultades con la conexión de internet.

Fueron diez horas de arduo trabajo con subidas y bajadas: en algunos momentos, teníamos rachas de creatividad y, en otros, nos quedábamos sin ideas, pero el ánimo nunca decayó. Muchas tazas de café, líneas de código, discusiones, pláticas, anotaciones y demás elementos llamaron la atención de las y los mentores, y del jurado, quienes se nos acercaron para dar un vistazo a nuestro avance. Pudimos notar su sorpresa y admiración a nuestro trabajo. El proyecto de Datómicos consistió en un sistema de banderas rojas, puntos de alerta dentro de las contrataciones que estuvieran fuera de lo normal o que violaran algún procedimiento.

Cerca de las 6:30 p.m. concluimos nuestro trabajo y nos encontrábamos listos y emocionados para mostrárselo al jurado. Fuimos el segundo equipo en exponer. Seguros de nuestro desempeño y buenos resultados, esperamos a que todos los equipos terminaran su exposiciones. Mientras observábamos a los otros equipos, ya nos íbamos haciendo a la idea de que la competencia estaba reñida, pues algunos colegas tenían muy buenos proyectos e implementaciones.

Nerviosos y a la expectativa, los Datómicos discutimos sobre los posibles resultados, creyendo que, a pesar de haber hecho un buen trabajo, nos iríamos con las manos vacías a casa.

El momento esperado llegó, los jueces llegaron a la sala con una decisión tomada. Comenzaron dando menciones honoríficas a equipos que habían destacado de alguna manera. Nuestro pensamiento conjunto fue que estaríamos dentro de estas menciones, pero, cuando terminaron de darlas, nos desanimamos, ya que no creíamos haber quedado entre los primero lugares. Grandes fueron nuestra sorpresa y las sonrisas en nuestras caras que al nombrar el segundo lugar dijeron ¡Datómicos!

Y fue así como el destino nos llevó a conformar este equipo interdisciplinario, que tras arduas horas de trabajo logró crear una prueba de concepto para combatir la corrupción, en este evento tan importante para los momentos actuales que vive nuestro país. Ahora sabemos que la corrupción no se combate solo desde las leyes, el gobierno o el periodismo, sino también las y los científicos, y la ciencia de datos tenemos mucho que aportar.

Por: Jahziel Cabrera, Mahonry Colorado y Miguel Somohano, Datómicos